DE EMPLEADO A EMPRENDEDOR EN 5 PASOS

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DE EMPLEADO A EMPRENDEDOR EN 5 PASOS

Ser emprendedor cuando aún eres empleado no es un sueño imposible.

Lo primero que quisiera compartirte es que nunca fui fan de desmerecer el hecho de trabajar para un tercero con esas frases tipo “si no trabajas por tus sueños, terminarás trabajando por los sueños de otros”. Eso me parece mezquino y malagradecido.

¿Por qué lo digo? Porque estar empleado es la más maravillosa oportunidad de practicar, aprender y muchas veces echar a perder con el dinero ajeno. A ver, ¿qué es lo peor que te puede pasar cuando eres empleado y metes la pata? ¿Que te despidan? Pues cuando eres emprendedor los errores cuestan caro bien sea en términos monetarios o de tiempo, esfuerzos o trayectoria.

También el tener experiencia como empleado brinda la oportunidad de ver el negocio (cualquiera que sea) desde la óptica del personal y enseguida vas generando un inventario de lo que te gustaría hacer cuando tengas tu empresa, pero también de lo que nunca harías cuando tengas tu compañía, desde el punto de vista del empleado.

El intraemprendimiento: emprender cuando aún eres empleado

Es cierto que existen muchos emprendedores que nacieron con el talento innato de trabajar para sí mismos y nunca fueron empleados, ni siquiera pasantes, los respeto y me parece genial pero si me preguntaran si preferiría ser empleada y luego emprender, siempre escogería esa opción porque es a través de la cual he aprendido mucho más y de manera vivencial del proceso completo.

Lo que sí recomiendo, si actualmente estás empleado y deseas dar el paso a emprendedor, es comenzar a desarrollar una actitud emprendedora desde ya y no esperar a registrar tu compañía o tener tu primer cliente para comenzar a hacerlo.

Esto significa un cambio de paradigma importante, ya que implica atender a tus clientes internos en tu trabajo como si fueran clientes de tu emprendimiento. Por eso el tema de actitud, ¿por qué si no eres capaz de amar y esmerarte en tu trabajo como empleado qué te hace pensar que sí lo harás cuando seas emprendedor?

Tal vez has escuchado esa frase que dice “vístete para el trabajo que quieres” pues aquí cabría la adaptación de “compórtate como el empleado que te gustaría contratar para tu emprendimiento”. Entiendo que suene un poco disruptivo decirte que te enamores y apasiones de tu trabajo actual, si precisamente estás leyendo esto porque quieres dejarlo pero todo tiene su explicación.

Durante los 12 años que trabajé en mi última experiencia laboral, siempre tuve la oportunidad de innovar y emprender dentro de mi área, ya que tuve la dicha de que mis supervisores me dieron un buen nivel de autonomía para crear y crecer. De esta forma, pude aprender a manejar proyectos, proponer soluciones, innovar en la forma de abordar las problemáticas y eso fue una experiencia maravillosa que me ha servido para ahora estar en la posición de emprender.

Entiendo que no siempre esas condiciones ideales están dadas y que muchas veces en las empresas cometen errores que aniquilan la iniciativa y la actitud innovadora de sus colaboradores pero incluso así, creo que estar empleado te da un margen para el aprendizaje increíble.

Si fueras dueño de una empresa ¿Te contratarías?

Pero ¿cómo desarrollar esa actitud emprendedora cuando aún estás trabajando? Lo primero es preguntarte: Si yo fuera dueño de esta empresa ¿cómo haría esto?

Insisto en el tema de la actitud porque puede hacer la diferencia entre lo que somos hoy y lo que queremos lograr en el futuro. Observa esta historia a continuación:

“Un viejo carpintero decidió retirarse. Le comunicó a su jefe que, aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia. El jefe se entristeció mucho con la noticia porque aquel hombre era su mejor carpintero. Decidió pedirle de favor que le construyera una última casa antes de retirarse. El carpintero aceptó la proposición y empezó la construcción de su última casa pero, a medida que trabajaba sintió que su corazón no estaba de lleno en el trabajo. Arrepentido de haber aceptado la petición de su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y la dedicación que acostumbraba poner en el trabajo. Cada casa la había construido con gran esmero, pero ya estaba cansado y sentía que su jefe le había presionado para hacer una casa más.

Cuando el carpintero terminó la casa, el jefe vino muy contento y le entregó la llave de aquella diciéndole: “Esta es tu casa. Es mi regalo para ti y tu familia por tanto años de buen servicio”. El carpintero sintió que el mundo se le iba… Si tan solo él hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente” (Fuente: http://www.corazones.org/articulos/anecdotas/carpintero_ultima_casa.htm)

Reflexionemos

¿Cómo eres hoy en día como trabajador? Si fueras emprendedor ¿te contratarías a ti mismo para tu proyecto? La buena noticia es que puedes hacer los ajustes necesarios para cambiar lo que desees e incentivar tu actitud intraemprendedora para practicar mientras llega tu momento de iniciar tu propio proyecto. Además del aprendizaje, la actitud emprendedora te dejará contactos que luego se convertirán en tu red de soporte que te permitirá iniciar con buen pie tu primera base de datos de clientes potenciales para cuando emprendas.

¡No pierdes nada y ganas mucho así que despierta tu actitud emprendedora!

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